DIOS NUNCA FALLA
"Bienaventurados los que en Él confían" (Salmos 2:12)
Hoy no te puedes fiar de nadie prácticamente. Desgraciadamente los mayores "palos" solemos recibirlos de las personas en las cuales más confiamos, de ahí el grado de dolor.
Sin embargo nos encontramos con Alguien en quien confiar plenamente: Jesucristo. A lo largo de la historia ni una sola persona puede decir que Jesús le haya fallado. Aprendí, siendo niño, un cántico que decía poco más o menos: "Él nunca falla pues es Dios"; creo que sigue teniendo la letra aquella toda la razón. El Salvador merece toda la confianza de los hombres y mujeres que se acercan por fe a Él.
Desfilan por las líneas de la Biblia personajes de toda índole; personas que tuvieron, en muchos casos, interesantes experiencias de fe y nunca una sola de ellas tiene queja de Dios.
Ciertamente encontramos a personas que se quejan de Dios por cualquier motivo. Creen que la desgracia por la que pasan, los desastres naturales y humanos que suceden tan a menudo son por culpa de Dios. Evidentemente, ¡no conocen a Dios!.
Dice el salmista que aquella persona que confía en Dios es tremendamente dichosa; esa, paradójicamente, es la envidia de los que no confían en Dios: nuestra dicha. En una sociedad tremendamente revuelta, cada día más confusa, el desafío sigue siendo el mismo y la promesa sigue siendo realidad: "¡Vaya suerte!, ¡dichoso!, ¡menudo! el que en Él confía". ¿Lo es el lector?